viernes, diciembre 10, 2004

Confucio

Me lo contaron y lo olvidé,
lo ví y lo entendí,
lo hice y lo aprendí.

viernes, diciembre 03, 2004

Ya a traición, ya a traición en el costado
me hiciste, infame, la mortal herida,
y subo este calvario de la vida
el corazón de espinas coronado.
Nombre maldito a un tiempo y nombre amado,
¡quién pudiera no amarte maldecida!
¡Dichoso aquel que indiferente olvida,
y puede perdonar y es perdonado!
¡Vil homicida del amor más tierno,
que lleves quiera Dios siempre contigo
después de un grande amor, un odio eterno;
Y mueras inconfesa, y por castigo,
odiándome y odiada, en el infierno
adonde iré por ti, vivas conmigo!